Análisis de política pública, gobernanza y desarrollo territorial en El Salvador y Centroamérica.

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Cuando el salvavidas se convierte en ancla: crecimiento sostenible con nudges y remesas

El Salvador cumplió 25 años de dolarización en 2026. Un cuarto de siglo sin política monetaria propia, sin la posibilidad de devaluar para ganar competitividad, sin la palanca que la mayoría de los países usan cuando la economía tropieza. En ese contexto, crecer exige algo más difícil: ser genuinamente más productivo. Y sin embargo, cada año que pasa, el país recibe una cantidad creciente de dólares que proviene de ser más productivo, pero también, en una proporción importante, de tener a casi tres millones de compatriotas viviendo en el exterior.1 En 2025, las remesas familiares alcanzaron los $9,988 millones, equivalentes al 24% del PIB.2 Es una cifra que impresiona y, al mismo tiempo, inquieta.

La pregunta que este ensayo busca responder es aparentemente simple: ¿pueden las remesas contribuir a un crecimiento sostenible en El Salvador? La respuesta corta es: lo hacen, pero podemos darles mejor uso. Entender por qué, requiere hablar de algo que rara vez aparece en la conversación pública sobre remesas: la Productividad Total de los Factores.

Los economistas describen el crecimiento económico de un país como el resultado de tres grandes ingredientes: cuánto capital físico tiene (máquinas, infraestructura), cuántas personas trabajan, y qué tan eficientemente el país combina ambas cosas. Este tercer ingrediente tiene un nombre técnico — Productividad Total de los Factores, o PTF — y es, en esencia, una medida de la inteligencia colectiva de una economía: cuánto produce por cada unidad de esfuerzo e inversión.

Lo que hace especialmente relevante a la PTF para El Salvador es precisamente la dolarización. Sin tipo de cambio propio, el país no puede abaratar artificialmente sus exportaciones para competir. La única forma de volverse más competitivo es producir mejor, con trabajadores más capacitados, procesos más eficientes y conocimiento más sofisticado. En términos concretos, esto significa capital humano: habilidades técnicas que eleven la productividad de cada trabajador. Un diagnóstico reciente del Tecnológico de Monterrey identificó al capital humano como la principal restricción al crecimiento en El Salvador, señalando que el país registra una caída en años de escolaridad en la última década, siendo el único de su grupo de países comparables en esa situación.3

Gráfico 2. El Salvador: remesas y gasto público en educación como porcentaje del PIB, 2010–2025

El Salvador: remesas y gasto público en educación como porcentaje del PIB, 2010-2025

Nota: información sobre gasto público en educación no encontrada para 2024 y 2025.

El Gráfico 24 cuenta dos historias. Las remesas han crecido de representar alrededor del 16% del PIB en 2010 a un 27% en 2025, mientras que el gasto público en educación ha permanecido relativamente estancado, sin jamás alcanzar la meta internacional del 6% del PIB.5 La brecha entre ambas líneas presenta un futuro preocupante: se financía el presente a expensas del futuro.

Gráfico 3. Porcentaje de remesas familiares según uso

Porcentaje de remesas familiares según uso

El Gráfico 3 completa el argumento. Del total de remesas recibidas en los últimos 9 años, más del 98% se destina a consumo, y menos del 2% a inversión.6 Esto no es sorprendente si se considera que el receptor promedio de remesas tiene 4.8 años de escolaridad formal y usa ese dinero para cubrir necesidades básicas que de otra forma no podría cubrir.7 Las remesas son, ante todo, un mecanismo de supervivencia. Pero esa misma función las convierte en una fuente de crecimiento estructuralmente frágil y muy riesgosa.

Aquí es donde el argumento se vuelve más incómodo. El 92% de las remesas que recibe El Salvador provienen de Estados Unidos.8 Eso significa que una parte importante del consumo nacional depende directamente del mercado laboral estadounidense. Cuando ese mercado va bien, las remesas crecen y el consumo interno se sostiene; cuando va mal (como podría ocurrir ante una recesión, políticas migratorias restrictivas, o un impuesto a las transferencias), el golpe llega directamente a las familias que no tienen otra fuente de ingreso.

Esta dependencia tiene un nombre en economía: prociclicidad. Las remesas amplifican los ciclos económicos externos en lugar de amortiguarlos. Y el problema no es solo que el consumo caiga cuando los tiempos son malos, es que durante los tiempos buenos, cuando el flujo es abundante, tampoco se ha construido algo que permita sostenerse cuando el flujo no sea el acostumbrado. No se ha invertido, no se ha innovado, no se ha diversificado. En términos de PTF: el país ha crecido sin volverse más productivo, sin volverse más eficiente y son volverse menos dependiente de fuera.

El Salvador es como un gran hogar que recibe cada mes una transferencia generosa de un familiar en el exterior. Mientras llega, se vive bien, pero si ese familiar pierde su trabajo, o si las condiciones del país donde vive cambian, el hogar no tiene forma de generar sus propios ingresos porque nunca desarrolló esa capacidad. Las remesas, usadas principalmente para consumo, no construyen esa capacidad.

¿Qué haría falta para que las remesas contribuyan a la PTF? La respuesta intuitiva sería decir \"que la gente invierta más y consuma menos\", pero eso sería económicamente ingenuo. No se le puede pedir a una familia que apenas cubre su canasta básica con $347 mensuales promedio que destine parte de ese dinero a formación técnica.9 Cambiar ese patrón requiere intervenciones más sutiles, lo que en economía conductual se conoce como nudges: pequeños empujones que modifican la arquitectura de las decisiones sin obligar ni prohibir nada.

El concepto, desarrollado por Richard Thaler y Cass Sunstein propone que las personas tomamos mejores decisiones cuando el entorno las facilita, no cuando se nos exige un esfuerzo racional adicional10. Un ejemplo clásico: inscribir automáticamente a los empleados en fondos de pensión (con opción de salirse) duplica las tasas de ahorro respecto a pedirles que se inscriban voluntariamente.

Aplicado a El Salvador, el nudge no sería pedirle a las familias que \"inviertan en educación\", sino reducir la fricción para que quienes ya quieren hacerlo puedan. Y aquí entra una pieza de infraestructura que el país ya tiene y que está siendo subutilizada.

Entre 2015 y 2020, el proyecto FOMILENIO II invirtió $115.7 millones en el componente de Capital Humano, construyendo 45 nuevos centros educativos y equipando bachilleratos técnicos vocacionales en ocho departamentos del país.11 Estos centros cuentan con talleres, laboratorios y equipamiento técnico orientado a sectores como agronegocios y serviempresas. Y en este momento, ese equipamiento permanece mayormente inactivo durante las tardes, noches y fines de semana, siendo utilizado únicamente durante las horas asignadas a los componentes técnicos de los bachilleratos.

La propuesta es simple: usar esa infraestructura ya pagada para ofrecer capacitaciones técnicas en horarios no escolares, orientadas a la población adulta receptora de remesas en esos territorios. El costo marginal de esta intervención es mínimo, ya que la inversión en capital ya fue realizada. Lo que se requiere es coordinación institucional, instructores y un mecanismo de información que conecte la oferta con la demanda, siendo esta otra recomendación del documento de trabajo elaborado por el Tec de Monterrey.12

Ahí es donde opera el nudge: en los puntos de recepción de remesas, donde cada mes nuestros compatriotas procesan sus transacciones, se puede informar a los receptores sobre la disponibilidad de estos programas en su municipio o distrito. No se les pide que cambien su presupuesto; se les muestra una opción accesible que antes no conocían. La evidencia del FIDA en El Salvador muestra que intervenciones similares de alfabetización financiera, cuando se implementan con acompañamiento en el punto de contacto, logran redirigir una fracción de las remesas hacia ahorro e inversión productiva.13

La inversión pública adicional requerida es baja: instructores técnicos, materiales y coordinación entre el Ministerio de Educación, el Instituto de Capacitación y Formación (INCAF), el Banco Central y las empresas remesadoras. El impacto operaría sobre la PTF en los territorios donde donde el potencial de mejora es mayor, ya que la mayoría se encuentra en la zona costera, territorio priorizado para el crecimiento económico por medio del turismo y actividades conexas.

Sería deshonesto no reconocer las debilidades de esta propuesta. Primero, el impacto sobre la PTF agregada de redirigir incluso el 5% de las remesas hacia formación técnica sería modesto en el corto plazo. La PTF se construye lentamente y sus efectos sobre el crecimiento toman años en materializarse. Segundo, los nudges funcionan bien en márgenes, pueden mover a quienes ya estaban cerca de cambiar su comportamiento, pero no transforman estructuras. El problema de fondo, que es una economía dependiente de transferencias externas sin generación interna de productividad, requiere reformas más profundas en educación, mercado laboral e inversión privada. Tercero, existe el riesgo de que los programas de capacitación no estén alineados con las demandas reales del mercado laboral local, repitiendo el error histórico de formar personas en habilidades que el entorno productivo no absorbe.

Las remesas son, hoy, un sostén importante de la economía salvadoreña. Pero sostener no es lo mismo que transformar. Mientras el 98% de ese flujo financíe consumo inmediato y menos del 2% se dirija a inversión, el país estará creciendo sobre una base que puede desaparecer con una recesión en Estados Unidos, un cambio en política migratoria, o simplemente el envejecimiento de la generación que emigró.

La alternativa no es pedirle a las familias que sacrifiquen su bienestar presente. Es usar lo que ya existe, como la infraestructura técnica ya financiada, puntos de contacto masivos en las remesadoras, programas de capacitación disponibles, para que una fracción de ese flujo comience, gradualmente, a construir la productividad que El Salvador no puede generar devaluando su moneda. Sin esa apuesta, el país seguirá siendo próspero en los tiempos de vacas gordas y vulnerable en los de vacas flacas. Y en una economía dolarizada, la vulnerabilidad no tiene red de seguridad monetaria. Solo tiene capital humano. O no lo tiene.


  1. El Diario de hoy. La diáspora salvadoreña en el siglo XXI: cuántos son, dónde viven y qué ha cambiado. Recuperado de: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/migrantes-salvadorenos/1255387/2025/ 

  2. Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR), Remesas Familiares 2025. El BCR reporta oficialmente el 24% del PIB para el cierre anual; estimaciones con base en datos disponibles sugieren hasta 27%. Datos en: https://estadisticas.bcr.gob.sv/serie/ingresos-mensuales-de-remesas-familiares. 

  3. Diagnóstico de Crecimiento de El Salvador, EGYTP / Tecnológico de Monterrey, 2024. Disponible en: https://egobiernoytp.tec.mx/sites/default/files/2024-07/2024-06-wp2-diagnostico-crecimiento-el-salvador_0.pdf 

  4. Elaboración propia a partir de: BCR Informe estadístico de remesas familiares enero 2020. Recuperado de https://www.bcr.gob.sv/documental/, el 30 de marzo de 2026, BCR Informe estadístico de remesas familiares, enero - febrero 2026, recuperado de https://www.bcr.gob.sv/documental/ el 30 de marzo de 2026 y Federal Reserve Bank of St. Louis, Gross Domestic Product for El Salvador, recuperado de https://fred.stlouisfed.org/series/MKTGDPSVA646NWDB, el 30 de marzo de 2026 

  5. Banco Mundial, Indicador de gasto público en educación como % del PIB (SE.XPD.TOTL.GD.ZS), El Salvador: https://datos.bancomundial.org/indicator/SE.XPD.TOTL.GD.ZS?locations=SV. Meta del 6% del PIB: Sistema de Monitoreo del Financiamiento a la Educación, REDCLADE: https://monitoreo.redclade.org/country/el-salvador/ 

  6. Elaboración propia: BCR Monto de remesas familiares según uso. Datos en: https://estadisticas.bcr.gob.sv/serie/monto-de-remesas-familiares-segun-uso 

  7. BID, La población receptora de remesas en El Salvador: Un análisis de sus características socioeconómicas: https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/La-poblaci%C3%B3n-receptora-de-remesas-en-El-Salvador-Un-an%C3%A1lisis-de-sus-caracter%C3%ADsticas-socioecon%C3%B3micas.pdf 

  8. Elaboración propia: BCR Monto según país de origen. Datos en: https://estadisticas.bcr.gob.sv/serie/monto-segun-pais-de-origen 

  9. El Diario de Hoy. Récord de remesas: $6,535 millones llegan en 8 meses. Recuperado de: https://www.elsalvador.com/dinero-y-negocios/entorno-economico/record-de-remesas-6535-millones-llegan-en-8-meses/1244010/2025/ 

  10. OECD (2017), Behavioural Insights and Public Policy: Lessons from Around the World, OECD Publishing, Paris. Recuperado de: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2017/03/behavioural-insights-and-public-policy_g1g7590e/9789264270480-en.pdf 

  11. Detalle de resultados en: https://sv.usembassy.gov/es/fomilenio-ii-ejecuta-el-94-de-la-donacion-del-gobierno-de-los-estados-unidos-a-traves-de/ 

  12. Diagnóstico de Crecimiento de El Salvador, EGAP / Tecnológico de Monterrey, 2024. Disponible en: https://egobiernoytp.tec.mx/sites/default/files/2024-07/2024-06-wp2-diagnostico-crecimiento-el-salvador_0.pdf 

  13. FIDA / ALFI, Programa de Remesas e Inclusión Financiera, El Salvador: https://www.ifad.org/es/w/explicadores/como-el-salvador-esta-innovando-para-potenciar-las-remesas